De Winston La Paz Fleming

El jueves 23 de noviembre de 2023, el Hogar de Ancianos de Cardona, Florencio Sanchez y zonas vecinas se vistió de fiesta. Es que el residente de dicho hogar, Winston La Paz Fleming, querido compañero que integra este grupo increíble al cual nominamos «Ranchito de Techo Verde», presentó su libro «El Redil», «Prosa y Versos de ocasión a la vida cotidiana». La velada estuvo cargada de sensaciones intensas, se respiraba un clima entre festivo y solemne, la emoción demostrada por el protagonista se propagaba con la fuerza de una onda expansiva y conmovía a todos los que estábamos viviendo ese momento. El evento comenzó puntualmente a la hora 17, tal como estaba pactado en el programa.
Ver: Momentos de la presentación
Desde temprano, los residentes del hogar, ya sea por sus propios medios como con la ayuda de las funcionarias, se fueron ubicando en los lugares asignados al público. Familiares, amigos, vecinos y vecinas de Cardona y Florencio Sánchez se hicieron presentes dando el marco humano que galardonó la fiesta artística. Y en primera fila Marlene Cámera Bermúdez; Mona, la compañera de vida de Winston, hoy sumida en sus propios pensamientos y luchando contra una cruel enfermedad, pero con la mirada límpida y amorosa de quien ha amado toda su vida.



Y estaba todo preparado. En la mesa de disertación se ubicó Winston, y a ambos lados Malia Ferrer, directora de la editorial «Libros que aman la vida», y María García Marichal, escritora y encargada de prologar la obra. Dionisio Zarauz fue el maestro de ceremonia, y llevó el evento con la maestría de un profesional de la comunicación, amenizando con su natural simpatía la solemnidad con la informalidad, en un estilo de conducción que hizo las delicias de todos los presentes. Con su particular conducción, anunció a Rossana Rey Gabarrot, directora del hogar, quien como anfitriona dio la bienvenida al público presente, destacando que por primera vez se realizaba la presentación de un libro en dicho espacio y tuvo palabras elogiosas para con el protagonista y su influencia tan positiva en el residencial. Luego fue el turno de la Coordinadora de las Bibliotecas Municipales del departamento: María Fernanda Espinel, quien se refirió a la importancia del libro y de este tipo de eventos en la cultura de los pueblos.
Finalizada la primera parte protocolar del evento, la expresión artística comenzó alimentar nuestro espíritu. El Coro «La alegría de Vivir», dirigido por Mariana Bentancour Ferreira, e integrado por algunas de las residentes del Hogar. Nos sorprendieron interpretando dos temas, «Cielito desde el Jardín», con letra de Winston. Emocionado, el autor se levantó para iniciar el recitado con esta sentida estrofa:
Cielo, mi cielito amigo
el de la tierra querida
cielito de los que cantan
todo su amor por la vida
Luego interpretaron «Los Amigos», tema elegido en honor a la amistad que reina entre los integrantes del coro y del hogar.
Pero la tarde nos seguía dando sorpresas. Haciendo eco a la máxima que dice: no hay edad para cumplir tus sueños, la residente del hogar Ethel Aguiar Romero, conocida como Titina, con sus jóvenes 89 años, ejecutó dos temas al piano: el vals «El Aeroplano», a solicitud de Winston, y el tango «A media luz». Los dedos de la pianista bailaban sobre el teclado, extrayendo del viejo piano vertical las notas exactas para volver a emocionarnos con la música.


Finalizada esta primer etapa del arte, en forma de canto y música, venía el plato fuerte de la actividad. Malia Ferrer, directora de la editorial «Libros que aman la vida», que le dio forma física a las creaciones literarias de Winston, presentó su emprendimiento, habló del respeto de su empresa para con el medio ambiente, el amor por los árboles, que hace que el papel que se utiliza para la confección los libros sea de caña de azúcar, de forma totalmente ecológica y amigable con la naturaleza. En cuanto a la creación artística, Malia resaltó que «No hay edad ni impedimento para cumplir tus sueños» incitando a los residentes a que no dejen de desarrollar sus aptitudes.
Luego llegó el turno de la escritora María García Marichal, quien se había encargado de escribir el prólogo del libro. La escritora detalló los logros de Winston, comentó aspectos formales de la literatura, en especial de la forma poética del soneto o sonetillo, plasmados en el trabajo de El Redil, y tuvo un muy interesante intercambio con el autor acerca del origen del título: El redil, o aprisco, es el lugar donde los pastores recogen su ganado, tal como lo expresa el autor en la contratapa del libro. Ante la pregunta de María sobre el porqué del epígrafe «Entre las ollas también anda Dios», Winston, con la voz quebrada por la emoción, dijo «Lo escribí pensando en mi esposa Mona». Fue un momento muy emotivo, de mucho recogimiento, de valoración de las cosas tan simples como sublimes, el amor por su esposa, su compañera, que aún en la adversidad se mantiene incólume, ejemplo de vida, de abnegación, de sacrificio y de profundo agradecimiento a la vida. María destacó los valores espirituales del autor, que se traslucen en cada una de las creaciones literarias, donde lo más simple o cotidiano muestra un sentimiento profundo de amor por los demás, por la naturaleza, por Dios, por Cardona, la ciudad que lo vio nacer y que lo ha recibido con los brazos abiertos en esta etapa de su vida, por Montevideo, la ciudad de adopción, por las personas que integran ese río humano con el cual interactuamos diariamente.
Pero la tarde todavía tenía mas sorpresas para depararnos. Al finalizar la charla, Winston, en demostración de ese amor incondicional hacia su compañera, le entregó una rosa, mientras se oían los acordes del tango «Una piba como vos», de Rubén Juárez, en un acto que nos dejó a todos sin palabras, y donde los aplausos surgieron espontáneamente en el público presente, dando un marco de admiración por este gesto tan cargado de emoción.
Y la tarde iba a llegando a su fin. Como broche de oro del espectáculo, el artista Sergio Pérez Neme nos deleitó con la interpretación de «Variaciones de milonga» de Eduardo Falú, «Metalúrgico» de Luis Gerardo Lagos y «La Galponera» de Osiris Rodríguez Castillo. Sergio llevó una guitarra histórica para amenizar el evento. Construida por Juan Carlos Santurión, este instrumento perteneció al poeta, cantor y payador Luis Gerardo Lagos, referente de nuestra música popular. Según el intérprete, esta guitarra estuvo quince años dormida, desde el fallecimiento de Lagos, y después de un cambio de cuerdas a cargo del artista, la histórica guitarra volvió a sonar en el Hogar de Ancianos. Son muchas emociones para una sola tarde, que perdurará en nuestro recuerdo para siempre.




Hugo Bordahandy
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