Tragedia ¿Evitable?

Triste. Muy triste al escribir estas líneas. En un residencial de Treinta y Tres, el destino se ensañó y se cobró la vida de 10 personas mayores residentes del lugar. Es escalofriante el número de víctimas fatales. Y eran 10 los residentes. Todos muertos. Nadie se salvó. Y este detalle, que parece secundario, es lo que dimensiona la tragedia. No hubo sobrevivientes. Este hecho, que es tan llamativo como el conteo de las víctimas fatales, marca que estaban en una trampa mortal, por lo menos en las horas de descanso al momento de desencadenarse el incendio. Una funcionaria hizo lo posible y lo imposible por salvarlos. Hoy me preocupa la estabilidad emocional de esta joven después de la horrible experiencia. ¿Habrá visto cuando los bomberos sacaban los cuerpos sin vida de aquellos que unas horas antes habían festejado un cumpleaños? ¿A los que habían sido visitados por el cura párroco del lugar, con sus mensajes de amor y esperanza? ¿A la persona que, un día antes del fatídico domingo, decidió mudarse al hogar del horror?

Y la pregunta que ronda en todos nosotros. ¿Era evitable la tragedia? Tal vez no, muchas veces los accidentes ocurren y están fuera de cualquier previsión que pueda hacerse al respecto. Con la poca información de la que se dispone, es muy fácil conjeturar, teorizar y principalmente, culpar. Si lográramos encontrar un culpable, entonces enfocaremos en él toda nuestra ira y nos sentiremos más aliviados. Pero creo que esta no es la actitud. Por supuesto que si hubo responsabilidades por desidia, omisión o cualquier otra causa, la justicia debe actuar y los culpables deberán responder por sus acciones o inacciones. Pero este espantoso desenlace no puede pasar en vano. Lamentarnos y seguir sin cambios es simplemente esperar a tener que lamentar otros casos que se puedan presentar en el futuro. Hace no más de una semana, en la ciudad de Melo, otro incidente similar terminó con la vida de otras dos personas. ¿Debemos esperar más?

Probablemente nuestra idiosincrasia tan del “más o menos”, “atalo con alambre”, “metro más, metro menos” no nos haga conscientes de los peligros que hemos tomado muchas veces. Por algo, tenemos más de cuatrocientos fallecidos en accidentes de tránsito, la mayoría de ellos a causa de la imprudencia en el manejo, falta de mantenimiento en el coche o rutas en mal estado. Es decir, tragedias evitables.

En los Estados Unidos de América, existe a mi criterio una exagerada y peligrosa judicialización de la mayoría de los conflictos. Pero esto, que alimenta una industria del juicio malicioso y con el único objetivo de obtener dinero fácil (ej. caso Stella Liebeck contra McDonald’s, conocido como el de la anciana del café), tiene como ventaja que la gente, especialmente las empresas se cuidan mucho de no provocar daños, a fin de evitar demandas millonarias. Pero en nuestro país, donde todos nos conocemos, donde la justicia es lenta y costosa, las demandas por daños producidos por errores o negligencia empresarial son los menos, que cuando una empresa pierde un juicio, generalmente se declara en quiebra, cierra y los demandantes no cobran casi nada. Y muchas veces los familiares de las víctimas quedan estigmatizados socialmente sin ganan un juicio millonario, porque se los ve como aprovechadores a quienes solo les importa el dinero. En fin, sé que es otra sociedad, y no me gustan los abusos que se puedan dar por judicializar absolutamente todas las relaciones humanas, pero a veces habría que marcar algún antecedente para no estar tan desprotegido. Y quién determine la culpabilidad o no de los responsables, será en último término la justicia.

La investigación que realice las autoridades (bomberos, MSP, y las que correspondan), deberán tener varios objetivos. Pero el más importante, a mi criterio, es determinar a ciencia cierta cual fue el origen del incendio, y qué debe hacerse para minimizar la repetición de estos casos. Y pongo como ejemplo la actuación de las autoridades aeronáuticas cuando investigan un accidente de aviación. Cuando esto sucede, comisiones de expertos nombrados por los gobiernos y las empresas involucradas en el accidente, las empresas constructoras y los organismos de regulación aérea (Federal Aviation Administration, FAA en los Estados Unidos) no paran hasta determinar las probables causas del accidente en cuestión, ya que cuentan con los recursos técnicos, conocimiento y financiación para ello. Muchas de las conclusiones de estos organismos han servido para modificar procedimientos de fabricación de partes, controles, manuales de uso, certificaciones de pilotos y reglamentos de vuelo. Todo ello en pos de la seguridad de la aviación, lo que ha significado que el transporte aéreo sea casa vez más seguro. Si bien el objetivo final es económico (a las empresas les cuesta muchísimo un accidente en indemnizaciones, pérdidas de prestigio y disminución de venta de pasajes por mala fama), el efecto logrado es que el pasajero viaja en un medio de transporte con una muy baja probabilidad de accidentes mortales.

Volviendo al punto, lo más importante entonces en la investigación de las autoridades, es evitar que se sigan sucediendo estas desgracias, tanto en residenciales como en otros lugares donde cohabiten varias personas. Voy a poner algunos problemas y sus posibles soluciones.

1) La mayoría de los residenciales no cuentan con la habilitación del MSP.

Esto es grave. No deberían estar permitidos. Con trámite de habilitación pendiente, podrían funcionar, pero los plazos de cumplimiento de las etapas burocráticas deberán ser perentorios. El MSP deberá priorizar la ejecución de los trámites, y controlar concienzudamente el cumplimiento de todas las obligaciones contraídas. Y tener un plan de inspecciones efectivas con periodicidad no mayor a dos años.

2) La mayoría de los residenciales no cuentan con habilitación de Bomberos.

Complejo de solucionar, ya que muchos residenciales se establecen en construcciones antiguas, generalmente en casas de familias que se construyeron mucho antes de que existieran dichas habilitaciones. Además, esas casas se diseñaron para familias numerosas, pero no siempre son aptas para la cohabitación de personas con otro tipo de relacionamiento, donde las exigencias de espacio y privacidad son otras, donde muchos residentes no son autoválidos, o tienen problemas de movilidad graves. Considerando los riesgos, y al presentarse una problemática de difícil solución, el estado debería dar facilidades, como por ejemplo, que el trámite sea gratis (puede costar más de 1.000 dólares en predios grandes), y que las modificaciones edilicias necesarias sean financiadas con créditos muy blandos por parte de la banca oficial (BROU o BH). No deberían habilitarse residenciales que no tengan una salida alternativa a la principal, o que las puertas de acceso queden cerradas de tal manera que impidan un escape. Es muy común que las llaves de acceso estén fuera del alcance de los residentes. Medida que se toma para evitar situaciones enojosas con personas con algún problema psíquico, pero que se transforma en trampa mortal en caso de incendio.

3) Faltan elementos básicos de detección y extinción de incendios.

Elementos electrónicos como detectores de humo o similares no tiene un costo de instalación y mantenimiento muy elevado, y ayudan muchísimo a la detección temprana de incendios, cuando todavía el fuego puede ser sofocado. Aún sin la habilitación de bomberos, estos elementos deberían ser instalados de manera obligatoria para que el residencial pueda funcionar.

Elementos manuales de sofocación de incendios, como los bomberitos, deben estas instalados en lugares estratégicos y debidamente marcados. Los bomberitos deben ser revisados periódicamente evitando llegar a la fecha de vencimiento del gas (dos años en la mayoría de los modelos). Tanto el personal del residencial como los residentes que no tengan impedimentos físicos deberán estar entrenados en el uso de estas herramientas.

4) Las fuentes de calefacción en invierno son un elemento de riesgo.

Se menciona como causa probable del incendio del residencial de Treinta y Tres la caída de una brasa desde una estufa a leña. Este tipo de calefacción es intrínsecamente peligroso si se deja encendido sin atención. Se deberá obligar a los establecimientos a poner un “chispero” o rejas de contención que eviten la caída de brasas o astillas ardiendo hacia afuera de la estufa. Solución elemental y barata. O directamente, prohibir su uso, o transformarlas en estufas de alto rendimiento o pellets. No olvidar además que la calefacción mediante estufas abiertas es la forma más costosa de calentar un ambiente.

5) La instalación eléctrica no siempre está en condiciones adecuadas.

Sin palabras. Es inaudito que no se tomen precauciones elementales, tales como enchufes en condiciones, cableado con el grosor exigido por Ute, usar alargues apropiados cuando sea necesario, no sobrepasar la potencia soportada por los enchufes haciendo redes de alargues con varios elementos de alto consumo (estufas eléctricas), instalación de llaves diferenciales, etc. Más allá de las disposiciones técnicas de seguridad exigidas por Ute, y que deben ser inspeccionadas periódicamente, hay temas de sentido común que toda persona sin preparación específica en instalaciones eléctricas debería entender.

En fin, tuvo que suceder el desastre de Cromañón para que los boliches y las autoridades argentinas tomaran conciencia del riesgo del fuego. Espero que el lamentable sacrificio de 12 personas (10 en Treinta y Tres, 2 en Melo) nos haga más exigentes con las condiciones mínimas de seguridad que debemos tener cuando elegimos, para nosotros o nuestros familiares, una residencia digna y segura.

Dejo sin mencionar aquí a aquellos emprendimientos totalmente irregulares, que no cumplen las más elementales normas de seguridad ni de higiene. Personas abandonadas por familiares y el mundo a simples depósitos humanos, donde la atención médica es insuficiente, donde se deshumaniza la ancianidad y la enfermedad, y los residentes son simples fuentes de ingresos (muchas veces exiguo, una pensión, una jubilación mínima). Como sociedad, deberíamos condenar estas prácticas, y todos los partidos políticos deberán comprometerse a diseñar soluciones que contemplen estos casos. Quizá el Plan Nacional de Cuidados es un avance en este sentido, al igual que el Cupo Cama del BPS, pero que han resultado insuficientes ya que no han logrado reducir significativamente la triste realidad de personas que, por circunstancias de la vida, terminan en estos depósitos pretendidamente humanos.

Hugo Bordahandy

1 comentario en “Tragedia ¿Evitable?”

  1. Muy bueno Huguito. Lo que se necesitan son más controles sin duda. Que sean muy estrictos y que cierren los lugares que no cumplan con todo.

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