
El timbrazo resonó como un trueno.
Cacho se sobresaltó, «nunca falla» pensó… carajo, miró a la Mirta que dormía con la cara hacia la pared y decidió levantarse lentamente, sin ganas como todos los días. Las cosas con su mujer no estaban bien, la falta de plata, y la bebida, eran los temas de las continuas peleas… tenía que tomar una decisión.
Puso a hacer café y se dirigió al baño. Abrió el grifo de la ducha y el agua le golpeó la cara bruscamente.
Entonces despertó
Y pensó, «mierda…» tenía razón el Lucho, el alero era corto y si se largaba a llover, no los taparía.
Entonces tomó una decisión…
Estiró el nylon y los cartones y siguió durmiendo.
Pumba
Buenísimo Juan, cortito y al pie diría Cristiani, brillante digo yo.